Gracefully viernes, marzo 21, 2008
Digamos que los carretes nerd que terminan a eso de las ocho de la noche me
están haciendo bien en la vida. Ahora que una es más grande los
mejores amigos siempre viven muy muy lejos y tienen que irse temprano porque
ninguno de nosotros parece ser fan de la vida nocturna (excepto el Fabián
que ahora es un suelto).
El panorama de Viernes Santo: en vez del recogimiento, escogimos comer como
si se fuera a acabar el mundo. Dos pollos asados tuvieron la fortuna de acompañarnos
y por algún extraño motivo terminaron bautizados como Lindy y
Carlalí (que en paz descansen). La Carito les habló, el Fabián
voló con las alas de Lindy (aunque me perdí eso), Cristóbal
trozó profesionalmente a las pobres chicas y yo... bueno, no sé
qué hice, compré el pollo, ¿no?
Antes era mejor como para armar crónicas de estos días en que veo a mis amigos del bien, pero ahora creo que perdí el talento y de todos modos no importa tanto porque vale decir que la pasé muy bien y que me reí harto y que deberíamos dejar de comer tantas cosas raras. Nota mental de recortar el camión de bomberos para el Fabián, también. Nota mental de alejar a Cristóbal de mi cesta con huevitos de pascua. Nota mental de no preocuparme cuando la Carito le esté hablando a la comida.
Eso, voy a dejar la foto del bien que sacamos en el ascensor. Gracias, niños! ♥
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Those sweet words sábado, febrero 23, 2008
Ya, es que uno de mis amigos me obligó a hacer una tarjeta. Yo creo que algo malo de crecer es que llega un momento en que ya no es adecuado mandar tarjetitas de invitación, pero si había algo en el concepto de mi cumpleaños número 19 es que iba a ser muy nert, muy quitadito de bulla, muy anticumpleaños teenager, así que hacer una tarjeta altamente rosada era la única opción.
Ay, ayer fue uno de los días de cumpleaños más bonitos que he tenido. Para los que fiestean más que yo (que salgo a la fuerza no más de dos veces al año) ocho personitas que vengan a visitarme puede que no sea mucho, pero resultó ser el número perfecto para el Monopoly y entre la mesa del Uno y las teleseries de la Mayjo anduvimos bastante bien. Entre todos nos reímos mucho con los juegos de salón y más de alguno sacó a relucir su lado estratégico para tratar de ganar en dicho Monopoly (pero la Babi y sus propiedades en el barrio alto nos mandó a la quiebra a todos).
Ah, y claro, gracias al departamento de regalos ahora tengo un montón de hojas blanquitas para llenar con historias. Yo creo que es una forma decorosa de decirme que deje de ser tan floja y me ponga de una buena vez a escribir, porque creo que en tres meses no debo haber llenado más de tres hojas de Word. Pero no importa: voy a ponerme las pilas, voy a ponerme a escribir de nuevo, en parte porque lo necesito y en parte porque hice un trato con mi mejor amigo el día en que fui yo la que le regaló una libreta. Y porque ver tanta hoja blanca hace que me bajen los escalofríos.
No sé qué más decir. Gracias a todos los que me visitaron, los que se acordaron de mí, los que me dejaron un mensaje en alguno de los tantos canales de comunicación que tenemos en internet, los que tienen intención de visitarme un día de estos. Ahora estoy en un nuevo año y no hay mejor oportunidad para hacer un doble acto: continuar con la buena racha que inauguré en los diecisiete, y hacer borrón y cuenta nueva con los poquísimos temas pendientes que me quedan el día de hoy.
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Tu párvula boca martes, enero 08, 2008
El calor me atonta sobremanera y cuando me pega el agua fría en la cara
(o en el cuerpo, cuando a mi mamá le da por vaciarme un jarrón
de agua de río encima) la sensación de despertarse se siente bien,
aunque no logre espantarme el dolor de cabeza.
Estuve tres días de vacaciones acampando a la orilla de un río
y yo creo que me hizo bien. Cuando llegué a casa me espanté con
mi pelo sucio y la cara sin maquillaje. Verse así de salvaje no es nada
recomendable. Pero de todas maneras fueron tres días muy bonitos y con
muchas risas, sobre todo por la gallina embalsamada que se le ocurrió
llevar a alguien y que sirvió de copiloto, de amenaza para autos vecinos,
e incluso de asistente para repartir huevos duros en el viaje de vuelta a casa.
Entre el bus ruidoso, la gallina, los tres perros a bordo, un neumático
reventado y la infaltable pelea con una mujerona que terminó devolviéndose
sola el día viernes, el viaje me despertó un poco, me dio energías
para broncearme en algo la espalda y para garrapatear unos pocos proyectos que
voy a tener que escribir tarde o temprano, no sea que la falta de práctica
me haga perder toda la habilidad para los cuenteos.
De verdad que no me gusta el verano, pero por último estoy acá y pega la brisa a la noche, no como en Buenos Aires. Me da entre risa y pena cuando mi primo cuarentón me cuenta que hace tres días no puede apagar el aire acondicionado.
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I don't even know me viernes, noviembre 30, 2007
Ya sé, es que tengo una fijación con las manos de los hombres, con las manos de mis amigos. Pero esto de ver a Cristóbal y poder hacerle cariño como nunca, porque nunca me deja y es un frío, es una cosa muy linda. Que me diga que tengo lindos ojos y que me diga también "tú me quieres" con esa voz juguetona, para que yo le responda que sí, que lo adoro. Que me moleste por estar más grande y yo lo moleste porque le duele la guata. Eso, nada más.
Próximamente comentarios en las obras de Jorge Díaz que vi y veré.
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['pau̯li] sábado, septiembre 15, 2007
Hay cosas del mundo para las que no estoy preparada. Las venganzas amorosas,
por ejemplo. O no sé si venganzas, pero que venga un tipo comprometido
para casarse venga a invitarla a una a salir, como si una estuviera dispuesta
a ser la otra, es algo raro. Más raro es que crea él que una atracción
espontánea sea inmediatamente un enamoramiento de proporciones, porque
no es. Más raro aún es que, un par de semanas tras mis continuas
negativas ante la invitación (de primeras con intenciones de aceptar
al final, pero luego simplemente negativas), se aparezca él para contarme
que está a punto de comprarse casa y que se casará pronto, y luego
de eso sorprenderse ante mi honesta felicitación, y comentar que está
"pero muy enamorado" antes de desconectarse del mésenyer.
Eso, para mí, es una ridiculez. Pero esa clase de ridiculeces me divierten,
y creo que ya sé como he de contestarla cuando se me dé la oportunidad.
Yo no quiero nada con tipos egocéntricos, pero me aseguro de devolver
en algo la mano. Simplemente para pasarla bien, digo. Nada de rencores por tonteras.
En fin, jajaja, fuera de eso ayer tuve una velada interesantísima con
el nuevo taller de narrativa. Antes de que me auto-indigne especifico que fui
de oyente, porque entrar una tercera vez habría sido demasiado (y por
eso Cristóbal y yo somos diferentes, porque yo tengo un sentido de la
vergüenza), pero ay, qué entretenido fue. Ni siquiera sé
como comentarlo pero fue muy, muy notable. Ahí una se da cuenta de que
en verdad sí tiene una etiqueta que le pone a la gente, una que dice
"gente como uno".
También pasó que mi imagen mental de un personaje en particular
era completamente distinta.
Eso entonces: se viene el 18 y yo me pasaré un buen par de días dedicándome a instruirme en las artes fonéticas y después de eso a escribir el primer informe para nuestro trabajo de investigación. El tema es algo cruel (muy cruel, digo), pero yo haré los análisis y para eso no tengo que inmiscuirme tanto con la gente que nos proporcionará el corpus. Felices fiestas patrias a todos.
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The blush in the sky begins to fade domingo, septiembre 09, 2007
La panty duró cinco horas. Yo creo que eso es lo más representativo de todo: cuando vuelva a acordarme de dónde la dejé la voy a pintar con esmalte y me la pondré otra vez, porque simplemente era demasiado linda. Chantilly, diría Cristóbal. Ayer me veía y sentía profundamente linda, rodeada de gente linda también, aunque me hayan querido hacer bailar más de una vez y de la torta sacara un caballito de mar. Para eso la Mily agarró el ramo, ¿no? Lo importante era que no saliera la guagua. Quizás el anillo, pero una mujer tiró su cinta antes de tiempo y lo vio. Lo volvió a esconder y no soltó la cinta ni un segundo mientras corrían la mesa para que entráramos todas las solteras (anexa, ella). Entonces, en los matrimonios pasan esas cosas chistosas (más en los matrimonios de gente entretenida como mi hermano y su ahora esposa). Temprano esperábamos que bajaran las palomas a comerse el arroz que tiramos y no llegaron: flojas, las palomas. Me gustó la ceremonia en la iglesia, sencilla y linda aunque aún me pregunto como es eso de jurar y rejurar por Dios entre personas herejes. Pero en fin.
Nada (creo que no hace sentido nada de lo que dije), entonces saludos a mi Cristóbal, que se dio millones de vueltas en mi cama anoche y no me dejó dormir (dormí un poco, pero algo así como una hora, entre que huía de su codo en mi espalda y trataba de quitarle las frazadas), por acompañarme al famoso casorio y andar tan lindo ayer, y ser tan lindo en general (aunque no me cuentes tus desventuras). Todos invitados a nuestro matrimonio en algo menos de veinte años más (yo me quiero casar con él en verano), con manteles en el suelo haciendo de mesas y música new age.
Ah, claro: como no he escrito como de costumbre en mi blog, sino que me he ido por las ramas de lo literario-mentiroso, no estoy en condiciones de relatar esto como corresponde, mucho menos dada mi descomunal falta de sueño (en algo suplida por la siesta de cuatro horas de hoy).
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I'll just write this down domingo, julio 22, 2007
Avistamientos varios del viernes, cronológicamente hablando:
a) El Andrés, enojado conmigo por razones fuera de mi control pero que valientemente se enfrentó a las masas de personas en el centro que pululan por los espacios y llenan el metro y nos hace caminar de Baquedano a la Católica (es poco, pero ese no es el punto), todo aderezado con el mejor comentario de la vida dicho por Cristóbal: "odio a la gente". Lindo el Andrés, entiendo yo que ya no está enojado y es bueno ver a los amigos que estaban desaparecidos desde Mayo.
b) Un montón de adolescentes y adultos jóvenes con pinta de intelectualoides frustrados, a lo abrigo largo y cara seria, todos caminando firmemente hacia ese edificio en una calle pintoresca de Santiago, rezando la buena suerte para sí mismos antes de dejar sus antecedentes para el Robert. Oye, es que siento a veces que nosotros, los del fanclub del taxi-vaca, somos normales.
c)La Ary, el maquillaje rosa y el cabello rojo después de ocho meses sin vernos o una cosa así de espantosa, que me grita por las calles como si eso fuera muy normal, pero igual es, porque mi ceguera siempre hace que me pillen de sorpresa, pero me vengo con el abrazón que le di. Y después un intercambio telefónico y bien a la noche algo como que tengo la cara del mismo color del pelo y cóooomo.
El computador sigue muerto, aunque después de una revisión altamente frustrante efectuada por mi amiguísimo Daniel, que aparte me dejó un DVD con todas las aventuras en video de mis compañeros desde segundo hasta cuarto medio, simplemente lo mejor. Pero ya se viene el arreglo uno de estos días... a manos de un profesor de informática de mi querida PUC.
Also: los resultados de inscripción de cursos ya salieron y quedé en todos las secciones que yo quería, lo que implica profes increíbles. Eso si, seis ramos para este semestre y espero, honestamente, que mi cuota de sueño diario se mantenga en un nivel razonable. Comienzan las aventuras en el campus Oriente con un par de niñas hermosas y un caballero muy chistoso, desde este próximo lunes.
Y también: Leí Harry Potter and the Deathly Hallows en una sesión espantosa frente a la pantalla de este computador portátil, que duró alrededor de 10 horas en total, pero específicamente un montón de rato ayer entre las 9 de la noche y las 4 de la mañana. JK Rowling FTL, porque muchas preguntas quedaron sin responder, ah, pero para eso existe el fandom. Igual, me gustó. Pero oh, quizá debería haber usado ese tiempo en leerlo a Baudelaire o algo así, más snob.
Me despido en la esperanza de ir a Mendoza el lunes, si es que el clima nos acompaña.
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Baby, you are gonna miss that plane domingo, julio 15, 2007
Aviso de utilidad pública: Mi computador murió de muerte antinatural hace un par de días, presumiblemente por la acción malvada de un virus que me pegué o quién sabe qué otra cosa. Por ahora, lo importante es que estoy con ataque por miedo a perder mis archivos, particularmente mis creaciones y el fruto de meses de dedicado trabajo de pirateo musical. Así que este fin de semana he estado acosando el laptop de mi padrastro, desde donde hoy posteo.
El viernes tuve una noche de chicas, con la Mayjo y la Bárbara. En cosa de doce horas vimos Ratatouille, Antes del Amanecer, Antes del Atardecer y Los Amantes del Círculo Polar. Sunrise & Sunset son de las películas más lindas que he visto en mi vida y realmente las amé (porque las buenas historias de amor no se olvidan, y más aún cuando terminan en una escena cualquiera, aderezada con la risa de un hombre hermoso). Por culpa de eso he andado en romantic mode, pero bien. Además comimos muchas cosas y copuchamos aún más, todas ataviadas en nuestros pijamas rosados (mención especial a mi pijama nuevo de Hello Kitty, estrenado en dicha ocasión).
Hoy fui a ver Harry Potter and the Order of the Phoenix (sí, prefiero los títulos en inglés) con el Fabián. Además comimos helado y yo me estresé con toda la gente en la sala que definitivamente no ha leído ninguno de los libros. Estaba buena igual, aunque no tan buena como creo que esperaba. Eso pasa cuando una se vuelve adicta a un libro en particular y luego se vuelve quisquillosa con los detalles sabrosos. Pero estuvo bueno verlo y copuchar y comprar pan.
Fuera de eso, y debido a la maratón de películas entre ocho pm y ocho am del día de ayer, me fui a acostar a las seis de la tarde un día sábado y no me levanté más hasta las once de la mañana de hoy. Pero estoy feliz. Algo cansada, pero feliz.
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¡Tus hijas y yo te necesitamos! jueves, julio 12, 2007
Aviso de utilidad pública: por las calles de Providencia se pasea un taxi vaca francamente notable, que tuvo el honor de transportar a la Antonia la semana pasada. Dicho taxi vaca ha causado tanta sensación en las vidas de Carolina Olmedo, Cristóbal Hurtado y esta humilde servidora que ya hemos acordado que un día lo tomaremos exclusivamente para reírnos y sacarnos fotos dentro, de tan notable que es semejante avistamiento en las avenidas santiaguinas.
Ayer fue la clausura más o menos "oficial" de nuestro taller literario. Hay muchísimos, muchísimos detalles increíbles y chistosos que me temo no puedo comentar, tanto por una cosa de protección a testigos como por asegurar que nadie vendrá a matarme. Pero sí, tuvimos visitas de célebres personajes que aparecieron sólo cuando les tocó el turno de poner sus atributos literarios en display ante todos, y varias risas compartidas de reojo en el lado izquierdo (a la izquierda, es todo a la izquierda) del semicírculo de oyentes. Luego, un discurso en el que queda claro que a) nos queda mucho camino por delante y claramente que b) hay distintos niveles de logro, abrumantemente distintos niveles de logro.
También: desde las cuatro de la tarde de ayer sufrí de un dolor de cabeza difícil de ignorar (aunque en algo aplacado por las risas de taller durante la tarde-noche), hasta que en algún momento de la noche el dolor de frente y ojos fue tan insoportable que partí en lágrimas a la habitación de mi madre a clamar por ayuda. La ofrenda de ir a la posta fue rechazada categóricamente porque no, estar esperando en una sala violentamente blanca y con quizás qué gentes a mi alrededor no me pareció nada agradable, pero después de quizá una media hora de yo llorando de dolor y mi madre poniéndome mentolato y paños fríos por todas partes, el dolor bajó. Y, con el alprazolam que me tomé, dormí hasta las dos de la tarde de hoy, con sueños extrañísimos que ya ni siquiera recuerdo.
Me despido para seguir viendo "Lo Que Callamos Las Mujeres". Es el culebrón más extraño y fascinante jamás creado en la historia de la telenovela tropical.
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Pongo miel en las historias que te cuento viernes, junio 29, 2007
Encuadre: nueve y media de la mañana, esquina de Vicuña con el
Boulevard del Plaza Vespucio.
Un par de chiquillos escolares caminando por una cuadra y yo por la otra. De
repente uno de los chiquillos me dice OYE! y yo levanto la mirada desde mi fotocopia
de la Divina Comedia y me pregunta de vuelta:
¿Verdá que tú no erís járcor?
Y yo jajajajaja CASI ME MORÍ. Negué con la cabeza y seguí
caminando por la vida. Es que fue terrible. Él me dijo vale gracias.
Yo me fui riendo.
Examen final de Literatura Universal y definitivamente no me fue tan bien como
yo quería, pero a estas alturas ya me da un poco igual. Es que era demasiada
memoria y poca aplicación (menos a estas alturas de la vida). Pero tuve
un buen día, creo, y en un rato más me apresto a caer en coma,
a menos que me armen panorama rápidamente - ¿qué pasa con
esas galletas?
Otra cosa es que mi mami compró TRES tarros de leche condensada ayer,
que fueron cocidos rápidamente y ahora tenemos manjar casero, un placer
que roza en lo libidinoso ya. Pero resistiré la tentación y no
me comeré el tarro completo. Buenas noches.
ETA: Vi a Gonzalo en el metro el viernes. Gonzalo fue el niño de quien me enamoré por primera vez en serio (una cosa de un año, quizá más), mi primer mejor amigo y uno de los hombrecitos más adorables que conozco, a él lo amo con toda mi alma. Y no lo veía hace tanto tiempo que fue hermoso. Lo veo bien, aunque ya no esté estudiando y se fuera a vender ropa en el centro; cabello corto, tan pequeño como siempre, tan abrazable aunque no nos abrazamos tanto. A veces me acuerdo de él y de ese campamento hace un año. Se vino durmiendo sobre mí todo el camino de vuelta a Santiago y yo feliz regaloneando con mi negro; ha sido parte esencial de mi vida desde los tiernos doce años, cuando se apareció por nuestros dominios, seducido por la cabellera pelirroja de la Pía.
Etiquetas: aventuras compartidas, examen de paciencia, los instintos, querido diario
Nameless girl attends a wedding sábado, junio 16, 2007
Ver a mi negrito es siempre una cosa terapéutica. Una cosa entretenida
que me hace bien. Porque verlo una vez a la semana en un contexto tallerístico-escritural
es distinto a verlo y hablar. Y ser una torpe y que se me caigan las cosas.
Y hablar de cosas creepy y de gente creepy en mala.
¿Sabes todo lo que te quiero? Porque eres increíble y te deseo
mucha suerte y felicidad y teletubbies calentitos. Aunque hayas tenido frío
hoy. Y más encima te hubiera dado jugo hecho con hielo. Porque eres así
de fuerte y te admiro por eso.
Vuelvo a casa y está lleno de papeles por todos lados. También pasa que hay partido y de repente suena como una gran explosión repetida un ciento de veces, y afuera las luces de los fuegos artificiales se pierden entre la luz de las cuatro de la tarde (eso, queridos, es una pérdida de dinero y de belleza) para después presuntamente convertirse en un fuego real en alguna parte del estadio, a juzgar por los sonidos de carros de bomberos corriendo desesperados hacia un kilómetro más allá. Pero esas son las cosas del fútbol.
Otra cosa es que los enchufes se suelten continuamente y se apaguen las estufas.
Una otra es que me hagan darme cuenta a regañadientes de que alguien
me atrae peligrosamente. Y digo peligrosamente por una infinidad de razones,
pero no quiero que me sigan hablando de eso - y sin embargo, yo misma permito
que hablen de eso porque es una sensación extraña y linda y muy
fea a la vez.
(Luego me acuerdo de mi libro favorito...)
Y una última cosa es la sensación de orgullo que me da ser mujer, pero ser mujer como ahora, porque leo historias sobre muchachitas que pierden su nombre en las garras de su esposo y otras que parecen tortas heladas listas para ser cortadas y servidas en pedazos al novio que las acaba de desposar, y me pone feliz que al fin mi género se haya dado cuenta de que puede solo. Y todas esas cosas que me hacen sentir feminista, aunque amo que me abran la puerta y me dejen pasar. O que me hagan regalos. O que me mimen de cualquier modo. Quizá amo mucho. Quizá ese sea el problema.
A veces sueno nostálgica y resulta que estoy muy feliz.
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Their bread is VERY good lunes, mayo 21, 2007
Este post se lo traigo cortesía de mi club de Agorafóbicos
Anónimos.
Y fíjese que en esas dos palabras hay tres links.
Si hay algo por lo que picarse es porque a una le ofrezcan comer un helado que se ve rico y que más encima se llama 'Éxtasis', sólo para después encontrarse con que de ese, precisamente de ese, no hay. Todo mal ahí. Pero igual terminé comiendo otro que se llama 'Euforia' (prefiero el otro término, en todo caso) que igual estaba rico y me acordó de mis malas experiencias con el Baileys (rico, pero pasa que yo no puedo tomar).
Eso porque ayer vi al club ya mencionado, y el motivo de nuestra junta era
que teníamos que buscar a las gatitas que ahora poblarán el restorán
de mi vieja y se ocuparán de cazar ratones, cortesía de la casa
Maulme, de donde vienen. Las gatitas se llaman Josefa y Antonia Hurtado González
(aunque no quiera reconocerlas su padre), y son rubias y dejaron un desastre
acá en mi casa antes de irse a su hogar más permanente. Anoche
durmieron detrás de la cocina y yo temía que se quemaran mientras
la pizza estaba en el horno, pero sobrevivieron y parece que la pasaron bien.
También hoy les piqué carne y la Antonia fue una glotona y se
comió todo lo de su hermana, y terminó con una guata enferma de
grande y dura (that's what she said), pero eso no era ná culpa
mía.
La cosa es que ayer fuimos a buscar las gatas, retamos al Andrés por
no querer ir a inflar la rueda (terminó yendo y yo me encargué
de que efectivamente lo hiciera), pasamos a un parque donde hicimos guerra de
hojas (los actores principales, Cristóbal y yo; él tiene mejor
puntería pero igual es entretenido), comimos los heladitos estos, caminamos
por ahí, nos siguió un perro y en general fueron como tres horas
muy entretenidas de mi vida.
Ayer vi Espáiderman y me dio mucha risa que Píter Parker, para ser cool, se vistiera de negro y se peinara emo, pero eso tengo que escribirlo en inglés, porque si no, no es tan chistoso. Y hoy, como dije ayer que haría, fui y me compré un suáter, como dice Cristóbal que se llaman (a mí me da una risa indescriptible). Es azul y es muy bonito. Y también compré un brillo y una sombra nueva. Me siento femenina hoy.
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You could look the town up in Google or something lunes, abril 30, 2007
Esto me encantó. Gracias.
Vi a Max por una hora: barbón y acusándome de snob, estamos igual que siempre. Me encanta verte, me encantas tú y la forma en que eres, y que me hables como si tal cosa en inglés - todavía me cuesta contestarte, pero la práctica es siempre bienvenida. Te amo precioso :) gracias por la tarde!
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Estoy llegando a la seria conclusión de que una maldición ha
caído sobre la (hermosa, preciosa, adorable, atroz) amistad de Cris y
la Pauly, porque llevamos cuatro meses de infructuosos intentos por ir al teatro
y todavía no se puede. Esta vez, los hilos de la maldición fueron
movidos maquinariamente por nuestros (¿queridos?) barreros ridículos
que dejan el desastre por las calles de Ñuñoa. Desde luego, podría
echarle la culpa a los Stolen por ocurrírseles vivir cerca del Nacional,
pero cerrar el metro es una crueldad. La cosa es que partimos Fabián,
Rock y yo al metro y estaba cerrado y cercado por unos diez pacos con tremendos
escudos y cascos y esas cosas terribles, y rodeados ellos por gente no-barrera
muy enojada que sólamente quería transporte. Caminamos hasta Vicuña
pero la micro esa pasó llena (agorafobia total) y no nos subimos; tampoco
subió un señor en silla de ruedas que yo creo estuvo hasta las
10 esperando a alguien que le parara. Así que caminamos. Harto rato.
Hasta el metro Santa Isabel, que afortunadamente estaba abierto. Eso sí,
nos subimos casi a las ocho y llegamos a las 8:05 al teatro. La loquita de la
boletería dijo que ya había empezado la obra y que de todos modos
le quedaba una sola entrada.
Después de eso nos fuimos a sentar y Cris empezó a sumirse en
su depresión por haberse perdido la obra, y porque del año pasado
que la quiere ver y todavía no puede, pobre. Como para aprovechar el
viaje bajamos a una exposición muy freak que había ahí
en Matucana 100, donde había una estatua que básicamente era igual
a la Monga de Fantasilandia, pero cochina y con basura pegada. Y unas vaquitas
de un centímetro de largo que eran muy lindas. Pero en general no me
gustó mucho la exposición.
Caminando hacia Estación Central un flaite que quería tomar anduvo
pidiendo plata y pasa gamba si no te querís ir cogoteao logo, y yo me
estresé (esas cosas me dan miedo), pero no le pasó nada a Cris,
que era el objeto de la amenaza, y después me relajé. Tomamos
metro de nuevo y volvimos a casa Stolen para pasar la noche frente a la tevé.
Allá terminamos viendo el capítulo de Héroes dedicado a
Carrera (el actor que lo personifica es hermoso, no hay otra palabra para describirlo)
y después una película rarísima que se llama Transamérica.
Es buena, pero como soy pésima para resumir historias mejor que quien
no la haya visto vaya y la vea. Recomendable eso sí. Después de
algunas horas de series varias, una que otra pelea, estrés de mi parte,
la Mendi (la perra de los chicos) instalada durmiendo al lado mío y con
riesgo yo de ser mordida inminentemente, y el frío aplacado por una frazada
para tres, llegaron las cinco de la mañana y me fui a dormir.
Esta mañana leí 30 páginas de mi libro de 520 hasta que despertara alguien más. Vimos otro poco más de tele, nada muy digno de contar, el Andrés que durmió hasta las 12 del día y yo lo fui a despertar con gritos sutiles para que por último me despidiera con su cara de roñoso, y sería. Dentro de todo sigo picada por no poder ir al teatro pero la pasé bien, hace tiempo no me quedaba fuera de casa y de repente es rico salir de la rutina así. Ahora, en un par de horitas, me voy a Beauchef para encontrarme con Max. Él es de mis mejores amigos y uno de los pilares de mi vida, pilar al que no veo desde que nos graduamos en Diciembre. Quisiera dormir, pero no tengo tiempo para eso. Gracias a los chicos por darme una buena noche y estresarme con sus canciones de las Pussycat Dolls.
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I don't think I can go there again viernes, abril 27, 2007
Hoy: Hace muchísimo tiempo que no recibía un viernes por la noche con tanto agrado... desde luego, volveré a mi reducto conservador (fome para algunas personas) porque tengo que leer 460 páginas para el miércoles, además de empezar un ensayo y leer otras cientas de páginas para una prueba del ramo más fome que se pueda imaginar, Intro Literatura. Me sigue dando risa que yo entré a la carrera por Literatura y cada día más me convierten en una linguista (excepto en Gramática, que no me puede gustar, menos después de sacarme un tres honorífico-simbólico en un trabajo ayer). Así que ahora voy a comer, y después acostarme a leer Las Nubes, y La Olla, y El Arte de Amar (hoy, durante la clase de ese libro, terminamos muchas mujeres indignadas) para Universal, y entrar de lleno en mis fotocopias.
Santiago en 100 palabras: como siempre, lo mejor nunca está entre los primeros lugares. Una de mis compañeras de U está publicada ahí y no porque sea ella voy a decir esto, pero es verdad: su cuento es de los mejores que están ahí. Corto y preciso. Mi favorito, ya lo dije, es el #55, deliciosamente simple pero certero, y el de la Natalia es el #87, dolorosamente chocante. Buenos los dos, buenos muchos otros, aunque algunos no me cambiaron la vida y los que ganaron son más o menos nomás.
Teléfonos celulares: Una llama a la gente y no le contestan, una da su teléfono y cuando la llaman el teléfono no suena. El lunes creo que veo a Max (mi mejor amigo de escuela y que se me arranca a Nueva York en el invierno, lo amo) si es que lo logro ubicar en el celular antes de ese día. El pobre tiene clases el lunes, pero así la vida de los Ingenieros UChile. Quiero verlo, a mi niño.
Autobiografías: Lista la mía y la de Cris. Falta la del Andrés, que ya ha sido retado telefónicamente por mí hace media hora, porque creo que la suya está un poco inconexa. Si quedo, publico la mía acá porque es buenísima. Si no, también, y después cuando empiece el taller voy a llegar como si tal cosa. Parezco loca, eso sí, mandando la cuestión lista el mismo día en que se abren las inscripciones, como si el mundo se fuera a acabar, pero es que la pasé muy bien ahí, de verdad.
Cosas feas de la lingüística española: Aquí declaro mi eterno amor por los punto y comas, por los sólo tildados, por la condición bisilábica de la palabra guión y esa clase de tradiciones que están siendo asesinadas por la gente de la RAE, que me está empezando a caer mal.
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Son cosas que pasan en la tele, ¿no? lunes, abril 23, 2007
Ya, lo leí en LUN,
pero aún así me dio más o menos un ataque: según
ellos, Joaquín Lavín se va a candidatear para alcalde
de La Florida. No, no quiero que en un par de años a esta la
llamen la comuna de Lavín.... ¡no quiero vivir en la comuna de
Lavín! ¡mi hermano ya vivió en la comuna de Lavín
una vez!... y para el verano 2010, de verdad vamos a tener playa en el Balneario
Municipal, y las paredes van a estar pintadas de azul y amarillo, con una letra
al azar pintada de blanco. ¡Ahora, vecino, ahora te toca a ti!
...Montes, ¿dónde estás cuando te necesito?
Lo otro, ayer por fin tuve mi domingo cultural. O más o menos, pero
ya definitivamente puedo decir que *ahem* Christ-obal Stolen es mi compañero
de locura dominical, aunque eso incluya millones de caras de Titi atroces que
hace sólo para molestarme a mí. Y obviamente fue el Andrés
también, que lo echaba mucho de menos, y lo quiero más por no
poder hacer las ya mencionadas caras atroces. Eso sí, en una búsqueda
infructuosa de chaquetas de hombre para el Andrés lo hicimos probar alrededor
de siete y no le gustó ninguna, peor que mina este niñito y sus
cabellos rubios, pero tuve un día muy bueno inaugurado por ese algodón
en forma de hongo (callampa, en las palabras de Cris latinoamericano) y decorado
con McSwings de Chubi (érase una vez M&M's, dos con salsa de chocolate
y uno de frutilla para mí). El otro con su barba roja que se ríe
de mí todo el rato, cuando te tenga al lado mío en lo oscurito
me vengo de ti. Por otra parte, todas las veces que anduve en Provi antes fueron
en el verano y más encima atestado de gente, así que ir un día
domingo, donde 80% de todo estaba cerrado y más encima en un día
invernal, fue muy raro. La cosa es que el grueso de la parte cultural, en el
Bellas Artes, implicó que las obras que más me gustaban a mí
(las de Matta; soy predecible) los niños estos las hayan visto unas tres
mil veces antes ahí mismo.
También había una exposición sobre el Teniente Bello que
según yo era interesantísima, pero me puso los pelos de punta
y en realidad me dejó media perturbada, quizá otro día
cuando haga menos frío y el ambiente en general sea más amable
la visite de nuevo. Si alguien va, lea donde dice que hay aceite quemado en
el suelo (yo no lo leí), y no lo toque (pero no lo hice).
A los niños los volví a ver hoy por veinte minutos, en búsqueda
de una copia de "Santiago en 100 palabras", que está muy bueno.
Yo nunca he sido buena para los microcuentos, y admiro a la gente que puede
hacerlos bien, especialmente cuando logran impactarme con ideas de veinte palabras
o menos. Como El Dinosaurio de Monterroso: "Cuando despertó, el
dinosaurio todavía estaba allí."
Y claro, el que más me gustó ahora es el #55, que será
plagiado acá en algún momento.
Además de eso, esta tarde fui al oftalmólogo. Eso después de dos horas de tediosa espera en la (redundante) sala de espera. Y nada, mi ojo malo está tan malo como siempre, mi ojo bueno está un poco más ciego que antes y eso implica cambio en la receta, que esta vez incluye aprobación para usar contactos. Yo sé que las secretarias con anteojos son sexys, pero a mí no me gustan mucho. Así que ahora tengo que hacer las gestiones para poder conseguirlos y ser feliz, viendo como debería ver.
Ahora estamos terminando de esbozar el proyecto de proyecto para un trabajo de gramática sobre la jerga periodística y los neologismos. Si es usted periodista o está en preparación para ser periodista hágamelo saber, para que me explique por qué existe la palabra recepcionar cuando ya existe recibir, y esa clase de cosas. Todo tratado con buena onda e intención científica. ¡Gracias!
Etiquetas: aventuras compartidas, la democracia, mis innumerables talentos, querido diario
Relax, get hip, get on my tracks sábado, abril 21, 2007
Cosas bonitas que pasan en la vida de una:
- Tener una ventana atroz el día viernes, que eventualmente termina en la compra de un pan de 1300 pesos (nunca más), una tirada en el pasto chistosa, un ahorcamiento amigable de mi ex-profesor de Filosofía ahora profesor de Intro en Bachillerato, montón de cahuines escuchados en dicho pasto y muchas risas, luego el esperado reto de Peñaloza por nombrar mi ensayo sobre los perros vagos como "Póngale nombre al ensayo sobre los perros vagos" (y yo sé que él entendió, pero era su obligación profesorística el retarme) y ser informada de que se nota a la legua que lo escribí en veinte minutos. También me recuerdan que los solo no llevan nunca tilde y a mí me encanta escribir sólo, pero tendré que cambiar eso. Después hay copuchas de la vida amorosa relacionadas con el ambiente universitario y mi alguna-vez-prospecto que, de haber sido un año más joven él o uno más vieja yo, estaría ahí al frente para ir a molestarlo. Más risas, y dadas de teléfonos celulares de las niñas, y cosas.
- Llegar a mi Compañía y fijarme en que hay seis niñas nuevas, todas entusiastas y que de a poco ya se van soltando, aunque eso incluya creerse un animal y correr por el colegio como si eso no fuera una ridiculez, pero lo es. Reírme como dos horas con los gritos histéricos de mis niñas entusiasmadas con ganar y que prenden rápido, menos mal, incluyendo al final una ronda de danzas en la que (efectivamente) dancé, como hace yo creo unos tres años que no hacía, y pasarla muy bien con estas muchachitas activas que tengo a mi cargo.
- Hablando del anterior prospecto, ver que sigue tan egocéntrico como siempre, y recordarme que Comercial está al frente nomás de Letras, si es que escasean por esos lados los chiquillos con material observable. Fresco él, menos mal que se quiere harto porque así no tengo que quererlo yo :).
- Tener fogón, por cortito que haya sido y aunque su principal combustible fueran un montón de viejas libretas (del 2001, porque yo tenía una igual en esos años), por ahí moviéndose y recibiendo las tallas de mis niñitas que querían que fuera a saludar a la polola de mi alguna-vez-prospecto, y como de todas maneras me encanta molestarlo seguirles el juego y ser cariñosa con él cuando se puede. Aparte me molesto yo sola, yo misma contribuyo a los rumores varios.
- Sentirme buena hija, de todas maneras, aunque esto principalmente debido a acontecimientos ajenos a mi linda vida.
- Lo que sí, es que para la próxima yo seré quien les enseñe a todos la canción del fogón, porque los inventos del Nacho dejan mucho que desear.
- También es digno de mencionar que el Hepatitis A-ndrés tergiversa todo lo que digo/escribo en el mésenyer. Pero eso, más que cosa linda, es cosa altamente estresante.
Cosa menos bonita que pasa en la vida de una: comprobar que los famosos conductores del Transantiago son los mismos choferes mala onda de antes, y aunque me abrió la puerta para subir, me dejó como tres paraderos más allá de donde yo necesitaba bajarme hoy, aunque toqué el timbre a tiempo y aunque él mismo haya parado exacto donde quería bajarme yo, pero sin abrirme porque es un mala onda de primera. Pero así son las cosas de la tele, ¿no?
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A slow train crawling up a hill lunes, abril 16, 2007
Dos clases de amigos lindos preciosos que tengo (no los únicos, pero los más notables ahora último):
1) El amigo que me agarra la cámara el día sábado, ve
las tres fotos que saqué y me dice "pfff las hueás que sacai",
o algo bien parecido, y después me agarra rápidamente el hombro
con la manaza que tiene y me dice:
- Le amo a poner estilo a tu cámara, mira pallá
- Pa ónde?
- Pallá po, pal horizonte!
- Ah chucha!

2) El amigo que me llama en vez de ponerse a estudiar Laboral (lo importante de eso es que todos los trabajadores dependientes son unos explotados, lo mantengo) y cuando estoy de lo más emocionada hablando de la afasia en veteranos de guerra me cuelga el teléfono y me deja ahí como tonta, para después volverme a llamar y reírse como loco de la Titi y las caras atroces que me estresaron al otro día, hoy, cuando me lo encontré para devolver los libros de Erasmito y de paso arrastrarlo al Altamira súper loco conmigo, aburriéndolo sobremanera y encima haciendo que se muera de hambre mientras yo espero unos papeles y me joteo a mi ex-profe de Historia en frente de su polola, pero así y todo me acompaña porque a pesar de todo lo que me estresa yo sé que me quiere mucho, y que iremos al tiatro este fin de semana, sí o sí.
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